Alfred Hitchcock presenta es
una serie de televisión estadounidense conducido por Alfred Hitchcock, que se
emitió en la CBS y NBC entre los años 1955 y 1965.
Inmortalizada por la silueta
de Alfred Hitchcock apareciendo en la pantalla con el sonido de Marcha fúnebre
por una marioneta de Charles Gounod, esta serie está compuesta de una antología
de pequeñas historias extrañas, con final a menudo inesperado.
Al comienzo de cada episodio
se realiza una presentación, siempre teñida de humor negro, donde Alfred
Hitchcock saludaba a los telespectadores con un severo «Buenas noches». En el
epílogo, tras el final de la historia, reaprecía para exponer su lectura moral
sobre la historia.
Numerosos directores
participaron en esta serie, destacando Robert Altman, Sydney Pollack, Robert
Stevenson, Ida Lupino, Don Taylor, Arthur Hiller, y Alfred Hitchcock que
repitió él mismo diseño, varios años más tarde, en la serie “El nuevo Alfred
Hitchcock presenta”.
Numerosos actores figuran en
el reparto de la serie, de entre los cuales destacan: Charles Bronson, James
Coburn, Joseph Cotten, Bette Davis, Peter Falk, John Forsythe, Steve McQueen, Elizabeth
Montgomery, Roger Moore, Kim Novak, Robert Redford, Burt Reynolds, Martin Sheen
o Robert Vaughn.
Han sido varios los premios
conseguidos por la serie: Premios Emmy 1956: Mejor montaje por el episodio
Breakdown, Premios Emmy 1957: Mejor guion para James P. Cavanagh por el
episodio Fog Closing In, Premios Emmy 1958: Mejor director para Robert Stevens
por el episodio The Glass Eye y Premios Globo de Oro 1958: Mejor serie.
A
la caza del tesoro fue un concurso de televisión, emitido por TVE en 1984, con
dirección de León Urzáiz.
Una pareja de concursantes
(hombre y mujer) acuden al plató del programa, donde son recibidos por la
presentadora Isabel Tenaille. Desde allí se les asigna una misión: encontrar un
tesoro que puede estar oculto en cualquier parte del planeta. Sin embargo, para
ello no se moverán del plató, sino que deben ir dando instrucciones al
reportero Miguel de la Quadra Salcedo en viaje permanente en helicóptero, y a
través de las sucesivas pistas que vayan descubriendo.
El programa es una versión
de un concurso de la televisión francesa titulado La Chasse aux trésors.
Las localizaciones
incluyeron Sri Lanka, Marruecos o Latinoamérica.
La
sintonía de cabecera del programa estaba compuesta por el dúo musical de
tecno-pop Azul y Negro, con el tema "Fu Man Chu".
Por
estos días salta la polémica de la elección del sistema de televisión de color
que se iba a implantar en España y entre el francés SECAM y el alemán PAL, se
optó por este último, aunque se habla de que había unos 200.000 receptores con
el sistema francés.
Entretanto,
TVE ha emitido en 1975 unas 1.143 horas en color sobre un total de 5.348 horas,
ascendiendo el año siguiente a un 41%. En color se emitía la casi totalidad de
telefilms importantes y los telediarios, además de los concurso, musicales,
magacine, dramáticos, divulgativos, deportivos y taurinos.
En
lo referente a la política, Arías Navarro no le queda más remedio que dimitir,
y el Rey elige a Adolfo Suárez (antiguo director de RTVE) como presidente del
gobierno, quién nombra a Andrés Requena Guajardo como ministro de información y
turismo y como director de TVE a Rafael Ansón, con el cuál iba a llegar un
cambio mucho más perceptible, comenzando por una división de los programas en
“informativos”, “formativos” y “recreativos”, buscando la persona mas idóena
para cada parcela, apareciendo en los distintos informativos Lalo Azcona,
Eduardo Sotillos, Miguel Ángel Gonzalo y Pedro Macía, los cuáles hablan de
democracia y libertades públicas, y más cuando el 18 de noviembre del 76 las
Cortes firman su suicidio político.
Ya
cada vez llega a más hogares la televisión, puesto que son ya 8.200.000 los
receptores que existen a finales de 1976, de los que 800.000 son a color, con
lo que el 93% de los hogares tiene televisión.
Al
destapar la olla que la dictadura suponía, aparecen una serie de
reivindicaciones en el seno de TVE; así, un equipo de unos 600 profesionales
denuncia que solo el 18,5% del total de programas emitidos son de producción
propia, a lo que el director contraataca y afirma que es el 75,75% la producción propia que aparece en emisión,
para lo que relaciona los programas emitidos entre finales de 1976 y 1977,
entre los que destacan “Curro Jiménez”, “El mundo en acción”, “La señora García
se confiesa”, “Mujeres insólitas”, “Las viudas”, “Las reglas del juego” y una
nuevo serie de “El hombre y la Tierra”.
En
esta apertura de TVE no faltan las jornadas llenas de tensión con los
asesinatos de ETA, los secuestro del GRAPO o las acciones de los
ultraderechistas. Los acontecimientos se suceden a gran velocidad y el Sábado
de Gloria de 1977 se produce la legalización del PCE, al que siguió la campaña
electoral de las primeras elecciones democráticas, con TVE como gran
protagonista.
Tras
los Pactos de la Moncloa, se crea el Consejo Rector de Televisión con el fin de
que se vigile la utulización política
del mismo, y se prepara el Estatuto de RTVE. Es el 2 de noviembre de 1977, y a
finales de ese mes se va Rosón, sucediéndole Fernando Arias Salgado, el cuál
presenta una nueva programación a comienzos de 1978 y, como el presupuesto era
bajo (19.000 millones de pesetas, de los que 10.000 se iban a personal y 7.000
a ampliación de la red, solo quedaban 2.000 para programas), se decide la compra
de material de fuera antes que la producción de programas que solían tener un
coste 7 u 8 veces superior.
En
la programación destaca el continuismo de programas como “La clave”, “Curro
Jiménez”, los payasos de la tele con la incorporación de Fofito por su padre,
Féliz Rodríguez de la Fuente, José Mª Íñigo..., junto con algún debut como Mari
Cruz Soriano, presentadora de “Gente”, Isabel Borondo en “Aplauso”, del
veterano José Luís Uribarri o de Mercedes Milá e Isabel Tenaille en “Dos por
dos”. El resto son producciones extranjeras, algunas de mucha calidad, como
“Yo, Claudio”, y otras de mcuha menos, como “Vacaciones en el mar”.
A
finales de enero dimiten los conductores de los telediarios, anteriormente
citados, configurándose los servicios informativos como un todo, con lo que
queda diluida la personalidad que pretendían tener.